¿Tienes en cuenta tus competencias profesionales transversales?

¿Eres transversal o solo vertical?

Todos pasamos por una época formativa obligatoria genérica y global, desembocando en una formación profesional o universitaria, esa época formativa vertical y centrada ya en una determinada disciplina con la que adquirimos, en teoría, nuestras competencias verticales.

Y saliendo de allí, sin avisar y sin paracaídas, entramos a formar parte ese espacio de proyección llamado mercado profesional y tejido empresarial.

Sin embargo, las competencias transversales, entendidas como las que cualquier profesional debe atesorar y preocuparse de alimentar, son aquellas que trascienden disciplinas y sectores profesionales, debiendo adquirirlas por necesidad si queremos penetrar en el mercado con intención de quedarnos.

Porque una habilidad es la facilidad que tenemos de hacer algo, mientras que las competencias son la capacidad observable que tenemos de hacer ese algo bien y con resultados. Es decir, somos competentes si llevamos de forma observable nuestras acciones a término con calidad y garantía. Sino, simplemente pasamos el tiempo «haciendo cosas».

¿Y por qué las competencias transversales llevan tantos años en el fondo del baúl de los recuerdos?

Porque durante muchos años se ha trabajado sobre la idea de que un comercial venderá mucho si conoce su producto a la perfección, sin embargo se prestaba nula atención atención a la empatía que tuviera con el cliente. O se dota al comercial de un espacio de negociación a la baja en tema precio sin pensar que debe ser capaz de detectar, por la postura del cliente, si ese es el momento de proponerlo.

En definitiva, muchos profesionales y empresarios todavía no han entendido que hace años que hemos entrado en el escenario del «hacer que me compren» en lugar de «salir a vender». Y ese es un cambio cultural no solo necesario sino urgente en su tratamiento.

De ahí el valor y la importancia de trabajar las competencias transversales.

Si sales a la calle con tus objetivos en mente y dejas en la oficina las emociones; si le hablas al cliente de lo que tú quieres en lugar de lo que él necesita; si intentas convencerle que tu producto es mejor que el de tus competidores en lugar de acompañarle diciéndole que sus necesidades se pueden ver solucionadas si te cuenta sus inquietudes; irás alejándote progresivamente de ser un profesional productivo y rentable para tu empresa.

Si te muestran un camino funcional y alternativo para tu desarrollo profesional no lo esquives, tantéalo y síguelo para competir mejor

Asesores con Alma

Mercado, cliente y profesional es la tríada que define el motor de la economía. El mercado evoluciona y el cliente con él, ¿estás viendo quién se queda fuera?

Y no, no es una broma. Sin duda has vivido la debacle de modelos de negocio que entendías como inmaculados y perennes como los videoclub, los carretes fotográficos o los tocadiscos. Y no, no creas que son ejemplos diferentes a lo que está sucediendo en tu sector y en el resto del mercado.

Evita que tu zona de confort potencie los errores fundamentales de atribución y sufras como profesional: el cambio está aquí, hace años que ha llegado para quedarse, es firme y creciente, rápido y del gusto de tu cliente.

Empatía, gestión del tiempo, asertividad, perfil conductual, reputación, trabajo en equipo, Mindfulness, creatividad, comunicación, liderazgo digital… son solo algunos de los lugares que no puedes dejar de visitar

Asesores con Alma

¿Solución? Cambiar con mercado y cliente para seguir formando parte de la tríada.

¿Y cómo saber si debes cambiar? Te propongo algo, coge 10 minutos de tu tiempo y responde en papel estas preguntas:

  • ¿El tiempo te consume y te desborda? ¿Te falta tiempo para casi todo?
  • ¿Piensas que cuando vendes es por ti y cuando no, por el cliente?
  • ¿Vives aferrado al estrés y sin embargo sigues pensando que eres cercano con tus clientes?
  • ¿Estás al día de los nuevos entornos digitales relacionados con tu especialidad o piensas que no afectan porque es a futuro?
  • ¿Cuando te formas lo haces exclusivamente sobre tus productos?
  • ¿Crees que los competidores que te superan es porque son mejores o porque tú les has dejado adquirir ventaja?
  • ¿Te organizas, planificas y aplicas puntos de corrección o tu día a día manda y trabajas sometido a sus vaivenes?

Sin duda habrás intuido que la lista es mucho más amplia, aún así éste no es el objetivo de mi propuesta de hoy. La idea es que dediques esos 10 minutos (y si tu percepción es que no los tienes, tu situación puede ser complicada de lo que pensabas) y hagas un pequeño análisis de tu situación teniendo como horizonte tu día a día profesional.

¿Y por qué? Muy simple, tan solo el hecho de parar y dedicar esos minutos a «escribirte a ti sobre ti» es un despertador de sensaciones que te conducen a visualizar situaciones que, quizás, no habías visto planteado hasta la fecha.

No olvidemos que en muchas más ocasiones de las que desearíamos, no acometemos un problema porque no somos conscientes de que lo tenemos.

No dejes que el desconocimiento de una situación acabe conduciéndote a otra diferente a la que buscabas.

Asesores con Alma es tu nuevo espacio de desarrollo. Contáctanos y hablamos.

Gracias por compartirme
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